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Los Caminos de Santiago

Guiados por las estrellas, gentes venidas de todos los rincones del mundo, siguen recorriendo en la actualidad el maravilloso camino de Santiago, el viejo sendero peregrino que labraron tantos pies antiguos. Las estrellas de noche y el recorrido del sol durante el día, van marcando la dirección de su marcha; les empuja la fe, la promesa a la que rinden culto, pero también la curiosidad, el reto, el deseo de conocer nuevos pueblos y paisajes, de participar en "lo que se ha vuelto a poner de moda" a principios del siglo XXI. Unos hacen el trayecto a caballo, otros van en bicicleta; los más, ahora como entonces, avanzan lentamente, poniendo un pie delante de otro, con paz en el alma y mucha alegría en el corazón. Duermen en posadas, en albergues, en fondas, comen lo que encuentran en los mesones y como los trovadores medievales, nunca desprecian un buen vaso de vino.

Refugio de santiago - Lunahuana - CaminantesUNA HISTORIA INMORTAL
Hace mil años, a finales del siglo IX, las tropas del caudillo moro Al-Mansur llegaban a Santiago de Compostela en España. La población había huido escondiéndose en los bosques, presa de los justificados terrores del fin del milenio, en plena edad media. La ciudad estaba completamente vacía cuando Al-Mansur entró en la catedral dando de beber a su caballo en la pila de agua bendita, luego en la cripta, el lugar más sagrado del templo, allí donde al parecer ocurrían hechos milagrosos, encontró a un anciano monje rezando ante un sarcófago de mármol blanco. Conmovido por la fe y el coraje de aquel viejo, le perdona la vida, respetando también el sepulcro. Destruye sin embargo, el templo y la ciudad entera, como era su costumbre.

Al-Mansur, en su oriental y extraña generosidad, había respetado sin saberlo, lo único importante que existía en la ciudad: aquella arca marmórea conservaba los restos del Apóstol Santiago. Con la muerte del caudillo moro, en 1002, durante la batalla de Calatañazor, y la de su hijo, en 1008, una brisa de esperanza comenzó a soplar sobre los acosados reinos cristianos del norte de a península ibérica. Mientras la dinastía Omeya se hace añicos en la Córdoba Musulmana, la reconquista española avanza, vuelven a cobrar impulso los intercambios económicos y culturales, florece un nuevo estilo artístico, el románico, propiciado por la Orden de Cluny. Compostela resurge de sus cenizas, comienzan las obras de la espléndida catedral románica, se alzan numerosos conventos, iglesias y hospitales para dar cobijo a los peregrinos que han vuelto a llegar de nuevo, ahora a millares, de todos los confines de Europa.

Refugio de santiago - Lunahuana - Camino de SantiagoLos peregrinos se reunían en la parroquia de sus pueblos y aldeas donde recibían la bendición del cura y los certificados pertinentes a su nueva condición. Suelen ir en grupos para ayudarse y protegerse en la terrible aventura. Parten cuando comienza el buen tiempo, a inicios de la primavera, para regresar si Dios quiere, después de la vendimia, con los primeros friso de invierno. Se dan cita en los grandes santuarios franceses, después entran en la península cruzando los Pirineos. Les empuja la idea de la salvación que debe ser mantenida a cualquier precio; aunque los señores van a caballo, los peregrinos suelen ir a pie.

Para los pobres caminantes los peligros del viaje son muchos. La situación política de los diversos reinos hace difícil el tránsito por determinadas comarcas. Los peregrinos que entran en la España del siglo XI, dudan si ir por el camino del interior, en el cual pesa la amenaza de los moros, o tomar la ruta del Cantábrico, subiendo y bajando montañas cortadas a pico sobre el mar. A los posibles ataques de los musulmanes en las fronteras de los reinos cristianos, de los Vikingos en las costas, se suma la presencia de bandoleros en las comarcas desoladas y montuosas, de los embaucadores y ladrones en las grandes ciudades. La lluvia, el granizo, los desbordamientos de los ríos les dificultan la marcha. Las enfermedades, las heridas, las aguas buenas y malas para beber, las comidas extrañas y picantes… A todo ello había que añadir el posible ataque de animales y fieras salvajes.

La confianza en el Salvador y su Apóstol, el deseo de redimir las culpas, la fe ruda y hermosa del peregrino medieval les llevará a enfrentarse sin temor a cuantos peligros surgieran. Y si la situación llegase a ser realmente alarmante, se entonará, a voz en cuello, las emocionantes estrofas del canto del Ultreia: ".... E ultreia, e su eia; Deus, aia nos" (adelante, arriba, Dios nos ayuda).

CABALLEROS DE LA ORDEN DE SANTIAGO
La orden religioso militar de los Caballeros de Santiago fue creada en 1167 para defender a los peregrinos y rezar por toda la iglesia Cristiana, pues, como es sabido, eran mitad monjes y mitad soldados. La cruz que es a la vez espada, era el emblema de los Caballeros de la Orden de Santiago.

Refugio de santiago - Lunahuana - Parte traseraDurante la edad media, la Europa cristiana, respira aires de fe y esperanza. El que sabe latín puede llegar a cualquier parte. Por los caminos de Santiago van, en una y otra dirección, los escultores, los arquitectos, los juglares, los caballeros, los peregrinos...... El mundo está pautado por el anhelo indiscutible de la belleza, y el camino es como un gigantesco friso medieval de una humanidad creyente, a la que el Salvador ha abierto las puertas del cielo.

Aymeric Picaud, escribió en el siglo XII, la primera "Guía del Peregrino", precursora de nuestras más modernas guías de viaje. La guía esta escrita con un criterio funcional; la enumeración de las rutas, jornadas, pueblos y ciudades se ha hecho de forma que los peregrinos que marchaban a Compostela, tengan en cuenta con estas noticias los gastos necesarios para sus viajes. Previene en ella los peligros que puede correr el viajero: barqueros abusivos que transportan más gente que la debida, aduaneros corruptos, mesoneros ladrones, paisanos de poco fiar… También tiene la guía la parte gastronómica, citando la calidad de los vinos y advirtiendo al viajero sobre la calidad de algunas comidas, así como de las aguas buenas y malas.

SANTIAGO: PATRONO DEL TURISMO - PATRONO DE LUNAHUANA
El patrón Santiago llego a Lunahuana para proteger a los turistas, a los trotamundos, a los exploradores y a los amantes de aventura. Se construyo la primera iglesia de estos reinos en su nombre, a orillas del río en Paullo, quinientos años desde entonces y son cientos los turistas los que el patrón Santiago ha amparado bajo su manto, hoy como antes caminan afanosos de dicha y bendición a través de fincas y árboles frutales, escuchando el murmullo del agua, el canto de las aves y el sonido de la naturaleza.

Refugio de santiago - Lunahuana - Bodega de PiscoActualmente son Caballeros de la Orden de Santiago los posaderos, los mesoneros, los hoteleros, los guías y todo aquel que brinda servicio turístico a los viajeros. Los caminos de Santiago de Lunahuana son más de cuarenta kilómetros lineales de senderos rurales a lo largo del valle, siguiendo el trayecto de acequias prehispánicas, servidumbres y pasos escondidos que surcan cerros, quebradas y ríos.
Desde siempre se ha sabido que el espíritu de Santiago mora en la flor de vid, las mejores bebidas provienen de sus campos y como antes, los caminantes no desprecian una buena copa de pisco.


Paullo, 26 de Julio del 2002